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Jorge Luis Marzo diferencia con razón las redes blandas, donde la conectividad es muy alta pero la capacidad de construcción comunitaria o de discurso político es baja, de otras redes donde el compromiso se constituye a partir, precisamente, de la suma de voluntades interesadas en modificar la realidad. En estos casos la tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio que permite mejorar exponencialmente la capacidad relacional y activar al máximo la comunicación entre interesados; su utilización es subsidiaria, secundaria respecto a la voluntad de construcción de la red. Ciertas redes pueden estar constituidas por millones de nodos y ser inoperantes. Sin embargo, paradójica y afortunadamente, la capacidad de acción de un grupo “insignificante” puede ser muy grande.
El 15 de Diciembre del 2004 Pilar Manjón leyó en el Congreso de Diputados, ante la Comisión de investigación sobre los atentados del 11 de Marzo, un discurso que alteró de raíz la significación de todos los acontecimientos ocurridos hasta entonces tras el atentado de Madrid. La percepción que la sociedad y la clase política tenían sobre los hechos se trastocó tras escuchar las contundentes palabras contenidas en aquel documento, leído desde la emoción personal y la rabia política colectiva.
Han pasado varios años y todavía hoy se desconoce su autoría. La dimensión social y política de la experiencia posibilitó la apertura de un espacio insólito: la Red Ciudadana tras el 11M. La letra del discurso fue tejida colectivamente en una dinámica participativa que desbordó todos los marcos formales; se hizo a base de intercambios de e-mails, de documentos que cada uno escribía y se discutían a viva voz, cuerpo a cuerpo, resignificando la importancia física de la presencia junto al pensamiento y la escritura, que podían ser virtuales; fue un proceso a la vez íntimo y a la vez abierto, que no era público ni privado y donde las emociones personales se pusieron en común, en red. Fue también un proceso de toma de palabra que funcionó, una vez más, en el “entre” para luchar juntos y en común.
Margarita Padilla, miembro de Desdedentro, nombre colectivo que se ha dado el grupo editor del libro Red Ciudadana tras el 11M. Cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar, añade que la Red era un espacio horizontal, donde no había categorías ni jerarquías y donde tod*s los miembr*s estaban en el mismo plano; un espacio abierto a lo social que trabajaba en forma de red y que, por tanto, propiciaba una participación y un compromiso flexibles, dando a cada persona la posibilidad de conectarse y desconectarse según sus necesidades y circunstancias. Aquella estructura informal de relaciones permitió que mucha gente se sintiera partícipe de la elaboración del texto y de que su palabra pudiera ser escuchada. La voz de Pilar Manjón era la de tod*s. Alain Badiou reivindica el carácter político, trasformador, de todo acontecimiento, siempre y cuando esté provisto de lenguaje. En aquella ocasión, la red de ciudadan*s damnificados produjo una experiencia social única e irrepetible que logró, por un momento, suspender nuestra vida y obligarnos a repensar nuestro compromiso político. Fue la confirmación de que en cualquier momento podemos ser afectados por la realidad y, a su vez, podemos incidir también en ella, mediante conexiones insólitas.
A pesar del tiempo trascurrido, de que las heridas cicatrizan y la realidad impone su demoledora normalidad, la Red mantiene abierto un vínculo que permite reactivar la memoria para que el presente amnésico no olvide nuestra capacidad de actuar: foroexperiencias@yahoo.es. Un hilo tenue de comunicación que como dice Eva Aguinagalde, psicóloga y testigo activo de todo el proceso: “Me he ido aunque continúe estando. Si la Red se transforma en una red dispersa, formada por personas que saben que pueden contar las unas con las otras, pues así está bien, porque lo vivido es bueno y ha sido importante. No me arrepiento ni me parece una tristeza que la Red sea ahora lo que es. Así está bien”. L*s autores del libro añaden: “No es raro que la experiencia de la Red se haya desactivado. Lo raro, lo milagroso, es que haya existido. Y el milagro no desaparece aunque desaparezca la Red, porque a través de su existencia conocemos posibilidades que antes ignorábamos, sabemos que es posible lo que antes parecía imposible, y al probar que algo puede existir hemos cambiado la realidad”.
Santiago Eraso
(imag: Santiago Ortiz, portada para el libro "Red Ciudadana tras el 11M, Cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar" ed. Acuarela Antonio Machado, 2008)
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