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Siguiendo algunos comentarios anteriores (Pedro) en este mismo blog, retomo ahora el tema del museo y las redes. Pensar en museo y futuro al mismo tiempo, puede parecer hoy en día una contradicción en los términos, pero algunos no podemos dejar de pensar en una reactualización de la tradicional estructura hegemónica del sistema del arte. Que aunque nunca llega siempre pensamos de manera opimista que debería estar ahí, a la vuelta de la esquina, y a veces, por lo menos en las intencions, parece asomarse en el mapa de ruta de algunos proyectos. Quizá el más siginificativo resulte el “Museo como red de redes” que se describe en el avance de programación del MNCARS para el curso 2008-009.
“La caracterización del museo como red de redes significa afirmar su condición de organismo abierto e inmerso en una dinámica de intercambio de experiencias, conocimientos y recursos. El concepto de red trasciende el marco de la simple colaboración entre instituciones e implica configurar una estructura que posibilita compartir fondos artísticos y poner en común proyectos e iniciativas profesionales. Construir una dinámica en red conlleva apostar por un sistema de confluencias, diálogos, sinergias y acciones compartidas.”
Pero hablar de un museo P2P como el que apuntan Pedro y Rubén sugiere algunas ideas que van más allá de un dinámico marco de relaciones y aplicar el paradigma del P2P a la estructura museística significaría situar el museo en un mapa horizontal de recursos, dentro de redes desjerarquizadas. Sin olvidar la importancia relativa de los diferentes nodos y vectores de fuerza que tensionan esas redes. Pensar en un museo Peer to Peer significaría proponer un esquema de relaciones de tú a tú, entre iguales, donde no sólo sus nodos, sus diferentes puntos, son organizados en esa trama horizontal, sino que también lo son sus contenidos. Aún así, cuando los contenidos tienen lugar de manera jerárquica, un sistema P2P permite relaciones en paralelo donde unas no anulan ni bloquean las otras, permitiendo la comunicación de/entre producciones culturales minoritarias. Otra idea que nos permite trasladar el concepto de museo a otro lugar diferente más en conexión con el nuevo contexto digital y de redes es la que propone Gerardo Mosquera cuando habla del Museo como Hub. Una metáfora más propia de la informática de redes o de la gestión aerocomercial pero que ilustra una manera diferente y más dinámica de gestionar el espacio físico y conceptual del museo. “[...] habría que pensar en museos centrífugos en lugar de centrípetos, transformados de un espacio donde se muestra el mundo en una acción en el mundo. Así, en vez de halar el arte hacia un espacio aurático, el museo podría actuar en el sitio mismo donde ocurre la práctica artística. Sería un museo como hub, descentralizado, en movimiento, diseminado por todos lados; una entidad dinámica que participaría simultáneamente en una diversidad de proyectos en diferentes lugares” (Mosquera). De hecho, el museo ha sido desde su origen una especie de repositorio de obras artísticas, un lugar de referencia para el estudio, la investigación la creación y el disfrute, que surgió en un momento en el que la fisicidad del trabajo artístico era la característica principal que condicionaba cualquier actuación. Sin embargo, la actualización del museo en el nuevo contexto audiovisual pasaría por conectar, descentralizar y abrir (como en código abierto) esos repositorios, garantizado el acceso universal a sus recursos y el flujo libre de información y conocimiento.
Natxo Rodríguez Arkaute
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